Patria potestad y Derecho de visitas

La patria potestad son los derechos y obligaciones que tienen los padres sobre los hijos, especialmente para velar por su bienestar y también para representarles legalmente en algunos asuntos. Dentro de la patria potestad está comprendida la guarda y custodia de los hijos, la guarda de los bienes del hijo, el poder de representación y otros asuntos concernientes a los hijos menores, como el cuidado, la educación, la vivienda, el lugar de residencia o la protección. La ley les otorga normalmente a los padres la patria potestad de los hijos y este conjunto de derechos y obligaciones expiran cuando el hijo adquiere la mayoría de edad.

Totalmente independiente de la patria potestad existen otros derechos que se dan en las relaciones paternofiliales, como el derecho de visitas. Después de una separación o un divorcio, o cuando los padres simplemente no conviven juntos, es cuando entra en juego el derecho de visitas, ya que el menor tiene derecho a ver a ambos progenitores y viceversa, los padres tienen también derecho a ver a los hijos. El derecho de visitas regula el tiempo y la manera en la que padres e hijos van a pasar tiempo juntos, la regularidad, los viajes o las actividades que van a realizar. También pueden regularse otro tipo de contactos, como llamadas telefónicas, cartas o videollamadas. Los padres tienen también derecho a tener cierta información sobre sus hijos si no conviven con ellos, como por ejemplo sobre sus logros en la escuela, qué actividades realizan normalmente o algo tan importante como su salud. Tanto en la patria potestad como en las visitas, el bienestar del menor juega un papel importante en las decisiones que van a tomarse, tanto entre los padres como si el proceso llega a los juzgados.

Cuando los padres se separan o se divorcian, estos asuntos pueden y suelen ser motivo de disputas, por lo que, si los padres no son capaces de llegar a un acuerdo teniendo en cuenta el bienestar de sus hijos, puede que las autoridades se vean obligadas a involucrarse en el proceso para velar por este bienestar. En principio ninguno de los progenitores pierde la patria potestad al separase o divorciarse, siempre que ambos la hayan tenido antes de dicha separación, pero puede ser que una de las partes, normalmente con la que el menor conviva o pase más tiempo, pida la patria potestad exclusiva. Si los padres no llegan a un acuerdo extrajudicial con respecto al régimen de visitas, será el juzgado quien decida cómo van a llevarse a cabo las visitas. El régimen de visitas puede tener opciones variadas y ser flexible, hay que tener en cuenta, por ejemplo, la distancia a la que viven los padres, si uno de ellos vive en otro país, las vacaciones de los niños, las actividades extraescolares, etc.

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